Bueno, este otro evento en mi viaje de chocolate fue lo peor para mi. Ni la llegada de un grupo de extraterrestres de diferentes galaxias para saludarme no habría podido sorprendidome más.
En el segundo día llegué, otra vez en el wine bar, esta vez para preparar mis trufas famosas para el próxima día. El wine bar ya he sido muy generoso conmigo y me dejó a usar su cocina. Cuando llegué ellos ya tenían todo preparado para mi y los cocineros también estaban listos para darme ayuda si lo necesitaba. Empecé a cortar el chocolate y a preparar la crema de leche cuando noté que ellos estaban mirándome atentamente. Ellos aparecieron fascinados con mis acciones, con miradas de expectación, como estaban listos para verme a sacar mi varita mágica para dar vida a mis trufas. Que es del chocolate que siempre provoca algo de mágico en la gente? Hay algo misterioso que impresiona la gente, tan en el día moderno como el antiguo. Y bueno, lamentablemente la magia no es la palabra que defina lo que paso. Ellos me preguntaron sobre la preparación del ganache, el tipo de chocolate, los sabores etc. Y yo, muy contenta de hablar sobre mi asunto favorite del mundo. Mientras que estaba charlando sobre la sensibilidad del chocolate a las temperaturas y mezclando la crema de leche con el chocolate, noté algo raro. La textura del ganache estaba cambiando. Y de repente una Mirada de horror paso por mi cara, la transpiración formando en mi frente y el caos explotó en mi cabeza. No lo podía creer. Mi preciado ganache he empezado a separarse. En el mundo de uno chocolatier, y especialmente uno que especializa en el ganache como yo, eso es como el equivalente de uno suicidio profesional. (No, no estoy exagerando). Eso no podía estar pasando, soy la REINA del ganache. Vez después vez hice hornadas perfectas, completamente suaves y brillantes, las aromas de la semilla de cacao y sus único sabores emanando de mi cuchara. Pero aquí estaba, directamente en frente de mi, un terrón de una pasta de chocolate, con una sustancia grasoso subiendo a la parte de arriba. Ugh. Eso me mató, y encima de esto había dos cocineros mirándome, confundidos. Pero todavía tenía un mitad del bloque de chocolate que sobro; podía hacerlo de nuevo. Esta vez me perdí en el proceso, olvidando de todo fuera de la tarea en frente de mi. Me sintonicé con el chocolate, hablando con el chocolate como se fue un niño pequeño, dando cariños si fuera un bebé. Seguro que los chefs alrededor de mi pensaban que yo era loca. Pero cuando las cosas no andan bien con el chocolate, eso es mi proceso. Me quedó uno con el chocolate. Eso me ayuda a entenderlo mejor. De un sentido, es un poco de un proceso místico, casi como un estado meditativo, y tal vez algo que necesita otra entrada de blog para explicar.
Entonces, aca estaba, en el momento de verdad. 60 segundos sin respirar y rezar. Lentamente dejo la crema de leche cubrir el chocolate, y después, aguantando mis respiros, empecé a mezclar. Esperando hasta que el chocolate se derretía y…. ARGH!!!! Se separó OTRA VEZ. No lo podia creer, y encima de esto gasté un kilo entero de chocolate. Estaba completamente bajada. Cubrí el lío y lo pusé en la heladera por las dudas que quizas una hada de trufas pasaría a noche para arreglarlo. Y me fui.
Hablé con un amigo mío que es un chef y que estaba cocinando la cena para nosotros esta noche. Lo conté que paso. Su primera respuesta fue, “checaste la temperatura de la cocina?” Le dijé que si, lo tenía en una temperatura baja. Me miró con una expresión inquisitiva y me dijo,”si pero las cocinas industriales son mucha más calorosas que las normales. La crema de leche se calienta mas rápido.” Miré al grupo con una mirada avergonzado. Nunca he trabajado con una cocina industrial, entonces no tenía ni idea sobre las temperaturas asociadas con esto. Que alivio! Mis capacidades y reputación estaban salvados. Mi motivación despertó y empecé a trabajar esta noche en la cocina de mi amigo. Ahí estaba a la una de la mañana preparando trufas nuevas para el evento este día. Estaba determinada que la gente iban a probar mis creaciones , mismo si tenía que quedarme despierta toda la noche para terminarlas.
Eso fue una experiencia interesante para mi, una humillada. Las cosas nunca siempre van a salir como pienso, y en realidad hay veces que no voy a suceder en todo. Pero siempre hay algo para aprender y la experiencia va a adelantarme en mi camino de chocolate.